sábado, 4 de abril de 2015

Nada.

A todo hay que ponerle un título, un algo que describa un todo que sentimos.

Siempre buscando palabras para que encajen. Menuda panda de subnormales.

Ése no sé qué no escrito.

Tengo ganas de vomitar todo lo que sé y empezar de nuevo.

No tengo ganas de que nada de lo que escriba guarde algún tipo de conexión o ni siquiera sentido.

Encerrarse en uno mismo es lo menos que necesito.

Por qué tanta mierda con tanto nombre.

Por qué la mierda más grande es la que no sabría explicar.

Por qué tengo ganas de que alguien me entienda.

Y estás ganas tontas de mantenerme en ningún lugar.

Necesito salir. Sin destino. Sin ganas. Sin nada.

Todo me lleva a una palabra. Y esa palabra me lleva a menos.

Qué raro se me hace huir cuando no puedo.

Lo intento. Intento escaparme de... Ah no, espera, no puedo.

Por qué te has vuelto tan... no sabría decírtelo.

Te lo digo a ti. Bueno... a mí, que para el caso es lo mismo.

Qué nos queda si nunca hubo nada.

Por qué sigo esperando. Aunque ya sepa que no espero nada. Pero ahí sigo, queriendo.

Queda feo ilusionarse.

Nos quitaron las ganas con más ganas.

¿Abrazamos o simplemente golpeamos sin fuerza?

Ojos cerrados pero tan abiertos que parece que estás muerto.

Reír con tanta gana que se te va por la garganta.

Quizás sea eso. Tengo que reír con menos ganas para guardarme algo.

Golpeo las teclas imaginándome que es un piano y no veáis lo bien que me hace sentir.

Y acaricio el teclado cuando no sé qué decir como si esperase que escribiese por mí, pensase por mí.

Me dejaría dormir y no sabría dónde acabar.

Elige por mí. No me dejes.

Tenemos miedo a respirar. Bueno, a pensar cómo respiramos. 

Miedo a la soledad. No. Miedo a dejarme sola.

¿Por qué la nada es lo único que siempre está ahí?

¿Por qué tenemos miedo?

Qué frío tengo en los pies.

Qué cálidas tengo las manos.

Qué muerto tengo el cuerpo.

Qué mal lleno tengo el alma.

Qué mal me hago sentir sola.

Necesidad. Odio la necesidad de necesitar.

La obligación de estar cuando eres necesitado.

El miedo que da ser necesitado.

No me gusta que penséis que soy una persona fuerte.

Porque no lo soy.

Simplemente ahí estoy sin pensar.

Pero qué mal me viene pensar a veces.

Si pensase siempre no haría lo que hago muchas veces.

Luego lo pienso y... nos caemos.

Por qué, por qué el lobo habla y es jodidamente tan inteligente.

Porque sólo sale de noche. Cuando todos duermen o no están pendientes de nadie. Cuando su existencia es sólo tuya y nadie más podrá arrancarle de ti.

Déjame decirte una cosa.

Si has llegado a leerme... no sé qué quieres ni qué buscas.

Pero olvídalo todo.

Quédate con lo superficial y convive con ello.

No busques en mí más de lo que ves.

Es un aviso.

Prohibido entrar.

A no ser que me quieras matar.

O para ti salvar.

Me da igual.

¿Qué buscas?

¿Quieres una reflexión?

¿Un porqué de la existencia de otra cara de la moneda?

Por si no lo sabías tú tienes otra cara.

Puede ser más bonita que la que muestras, más atractiva o más interesante.

Pero es jodidamente tranquilo estar entre las sombras y salir cuando te plazca.

Porque nadie te controla.

A veces destruyes todo. Te conoces. Te alejas. Porque no quieres destruir lo que tanto quieres y tanto te ha costado conseguir.

A mí todo eso me parecen gilipolleces.

Estás solo.

Y NADA te va a salvar. 

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