No paro de darle vuelta al título y se me ocurren tantas cosas que es imposible el escribirlas todas.
Las palabras se pelean en mi cabeza porque quieren salir todas a la vez.
Es curioso, para describir el silencio necesito utilizar palabras que lo matan. Rompo el silencio, ahora, mientras me lees, cada apalabra que escribo se escucha en tu mente, y si te lo están leyendo ni te cuento.
Nunca podremos dejar de estar rodeados de ruido, siempre escuchando el eco de nuestros pensamientos o nuestra propia respiración, incluso en el más estricto de los silencios.
Creía que no había nada que diese más miedo que la muerte. Estaba equivocada. El silencio es un gran enigma, siempre presente en nuestro vocabulario pero tan ausente en la vida. Lo que yo llamo silencio no existe en vida.
El silencio nos da tanto miedo... sentirlo estando vivo es como estar vacío, el vacío te hace sentirte muerto.
Silencio, ausencia de cualquier tipo de lenguaje, escrito, hablado, miradas, gestos...
Muertos en vida, vacíos. Pero llenos de silencio.
Toda un eternidad para disfrutar de él.
Llenarte de él.
Convivir con él.
El único acompañante en el camino de la muerte.
¿Necesitamos el silencio en vida para desconectar de ésta y poder sentirnos muertos por unos instantes?
Será que sí. Porque en la reflexión no hay silencio, sólo ruido que te lleva a más ruido.
¿Tenemos necesidad de ruido? Necesidad de callarlo.
Si el silencio hablase nos llenaría de significados desconocidos.
Tiene que ser importante si se tiene una eternidad para disfrutarlo.
La necesidad de huir de tu propio ruido. Salir a respirar silencio, inundar tus pulmones de un todo callado.
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